Easter Sunday - The Resurrection of the Lord

04-05-2026Pastor's LetterFr. Daniel Cruz

Happy Easter!

Alleluia! Christ is Risen! On this Easter Sunday we are invited to stand at the empty tomb with Mary Magdalene, Peter, and John where the first instances of light penetrate the darkness of Good Friday. Upon arriving at the tomb in the early hours of the morning, these witnesses encounter signs that shatter despair: the stone rolled away, the linens left behind, the head cloth neatly folded.

These are the signature proofs that Christ is Risen, He has defeated death by death and we rejoice with Him over this victory!

Pope St. John Paul II captures the joy by saying: “The Church celebrates the great mystery of the Resurrection with exultation... a joy that continues... embracing all times and all places.” The disciples who witnessed the empty tomb teach us to be eager about proclaiming this reality that Christ is Risen and had each person with a beating human heart in mind as He died for our sins. Our parish is deeply impacted by this joy!

In a world torn by war, violence, division and persecution, we run to the tomb of our struggles. The empty tomb calls us to leave sin's linens behind, folding away old fears. As we conclude our lenten disciplines, let’s continue to purify our hearts and intentions.

Christ is risen indeed! Alleluia! May this truth renew us all.

In Christ's Resurrection joy.


Domingo de Pascua: La Resurrección del Señor

Feliz Pascua!

¡Aleluya! ¡Cristo ha resucitado! En este Domingo de Pascua se nos invita a situarnos junto al sepulcro vacío con María Magdalena, Pedro y Juan, donde los primeros rayos de luz penetran en la oscuridad del Viernes Santo. Al llegar al sepulcro en las primeras horas de la mañana, estos testigos encuentran señales que rompen la desesperación: la piedra removida, los lienzos abandonados, el sudario cuidadosamente doblado. Estas son las pruebas inconfundibles de que Cristo ha resucitado, de que ha vencido a la muerte con la muerte, ¡y nos regocijamos con Él por esta victoria!

El papa San Juan Pablo II capta esta alegría diciendo: “La Iglesia celebra el gran misterio de la Resurrección con júbilo... una alegría que perdura... abarcando todos los tiempos y todos los lugares.” Los discípulos que fueron testigos del sepulcro vacío nos enseñan a estar ansiosos por proclamar esta realidad de que Cristo ha resucitado y que, al morir por nuestros pecados, tuvo en mente a cada persona con un corazón humano que late. ¡Nuestra parroquia está profundamente conmovida por esta alegría!

En un mundo desgarrado por la guerra, la violencia, la división y la persecución, corremos hacia el sepulcro de nuestras luchas. El sepulcro vacío nos llama a dejar atrás las vestiduras del pecado, doblando los viejos temores. Al concluir nuestras prácticas cuaresmales, sigamos purificando nuestros corazones y nuestras intenciones.

¡Cristo ha resucitado de verdad! ¡Aleluya! Que esta verdad nos renueve a todos.

En la alegría de la Resurrección de Cristo.

BACK TO LIST