First Sunday of Advent

11-30-2025Pastor's LetterFr. Daniel Cruz

Happy Advent!

As we enter this blessed season of Advent, the Church places on our lips the words of the ancient entrance antiphon: “To you, I lift up my soul, O my God. In you, I have trusted; let me not be put to shame. Nor let my enemies exult over me; and let none who hope in you be put to shame.” These words, prayed for centuries, express the heart of Advent which is a longing, a trusting, and a steadfast hope in the God who comes to save.

Advent is not just a countdown to Christmas. It is a pilgrimage of the soul, a lifting of our hearts to the Lord with renewed trust. In a world filled with so much noise, pressure, and uncertainty, this simple cry becomes our anchor or our keynote of the liturgy. When fears threaten to steal our peace or when discouragement whispers at our hearts, the antiphon reminds us that our hope is not in ourselves, but in God who never fails.

This season invites us to slow down, to watch, and to prepare a place for Christ. Let us lift our souls to Him each day in prayer, in repentance, in acts of charity, and in quiet moments of stillness. And as we do, we can be certain that He hears us and comes to meet us with mercy.

May this Advent be a time of deepening trust, renewed courage, and joyful expectation. May God bless you and your families with His peace as we journey toward the coming of our Savior, Jesus Christ.


Primer Domingo de Adviento

¡Feliz Adviento!

Al entrar en esta bendita temporada de Adviento, la Iglesia pone en nuestros labios las palabras de la antigua antífona de entrada: “A ti, Señor, levanto mi alma; Dios mío, en ti confío, no me defraudes, que no triunfen sobre mí mis enemigos; pues los que esperan en ti no quedan defraudados.” Estas palabras, rezadas durante siglos, expresan el corazón del Adviento, que es un anhelo, una confianza y una esperanza inquebrantable en el Dios que viene a salvar.

El Adviento no es solo una cuenta atrás para la Navidad. Es una peregrinación del alma, un elevar nuestros corazones al Señor con una confianza renovada. En un mundo lleno de tanto ruido, presión e incertidumbre, este sencillo grito se convierte en nuestro ancla o en la nota clave de la liturgia. Cuando los temores amenazan con robarnos la paz o cuando el desánimo susurra en nuestros corazones, la antífona nos recuerda que nuestra esperanza no está en nosotros mismos, sino en Dios, que nunca falla.

Esta temporada nos invita a reducir el ritmo, a observar y a preparar un lugar para Cristo. Elevemos nuestras almas hacia Él cada día en oración, en arrepentimiento, en actos de caridad y en momentos de quietud y silencio. Y al hacerlo, podemos estar seguros de que Él nos escucha y viene a nuestro encuentro con misericordia.

Que este Adviento sea un tiempo de confianza cada vez más profunda, de valor renovado y de alegre expectación. Que Dios los bendiga a ustedes y a sus familias con su paz mientras caminamos hacia la venida de nuestro Salvador, Jesucristo.

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