The Kingdom of Heaven is Open to All

08-24-2025Pastor's LetterFr. Daniel Cruz

Happy Sunday!

As we gather here for our Sunday worship of Almighty God, we notice a challenging and beautiful vision. People are gathered from every nation, language and walk of life. This is our church family of faith called to center our lives around the Euchartistic altar. Our Catholic faith has reached people from all directions and assures us they “will recline at table in the kingdom of God.”

The Lord promises in Isaiah that He will reach out beyond the familiar calling His people to witness to His glory, a powerful reminder that God’s love is not limited. At every encounter with Christ, His arms are open wide to our children, to our elders, to neighbors we haven’t met and to those we have overlooked.

Then in the gospel, our Blessed Lord gives us a warning and invitation. He reminds us to “strive to enter through the narrow gate” and the Kingdom of Heaven is not about the facade of appearances or ancestry. The warning is about the choices we make in our state in life. It's about the narrow door of daily faithfulness by showing mercy, raising our children in love, forgiving, praying together, and keeping Christ at the center of our homes. Through sacramental marriage, parents lead families in faith by first acknowledging God at the beginning of the week on Sunday. They help their children recognize their identity is Jesus Christ and are children of God. Our young people are challenged with threats to the faith with lies, addictions, deceptions, animosity, anti- Catholic sentiment, secularism and classic rebellion. It is difficult to follow our Blessed Lord when it is unpopular. Grandparents and our elderly brethren offer so much wisdom and are bridges to our young generations. Do not ever think you have nothing to offer. Your stories of faith, struggles and perseverance in the faith teach us so much.

All of our beloved people in our parish are reminded that the Kingdom of Heaven is open to all. It is a narrow gate, but not entered passively. As a family of faith we can encourage one another to walk the narrow path of hope, humility, mercy, repentance, sacrificial love and servant heart to name a few suggestions. May our parish, our homes and our hearts always have room to make Christ’s presence known!


El Reino de los Cielos está Abierto a Todos

¡Feliz domingo!

Al reunirnos aquí para nuestro culto dominical al Dios Todopoderoso, observamos una visión desafiante y hermosa. Hay personas reunidas de todas las naciones, idiomas y condiciones sociales. Esta es nuestra familia eclesiástica de fe, llamada a centrar nuestras vidas en torno al altar eucarístico. Nuestra fe católica ha llegado a personas de todas partes y nos asegura que “participarán en el banquete del Reino de Dios.” El Señor promete en Isaías que irá más allá de lo familiar llamando a su pueblo a dar testimonio de su gloria, un poderoso recordatorio de que el amor de Dios no tiene límites. En cada encuentro con Cristo, sus brazos están abiertos de par en par para nuestros hijos, nuestros ancianos, nuestros vecinos que aún no conocemos y aquellos a quienes hemos pasado por alto.

Luego, en el Evangelio, nuestro Señor nos da una advertencia y una invitación. Nos recuerda que “Esfuércense en entrar por la puerta, que es angosta” y que el Reino de los Cielos no se trata de la fachada de las apariencias o la ascendencia. La advertencia se refiere a las decisiones que tomamos en nuestra vida. Se trata de la puerta estrecha de la fidelidad diaria, mostrando misericordia, criando a nuestros hijos con amor, perdonando, rezando juntos y manteniendo a Cristo en el centro de nuestros hogares. A través del matrimonio sacramental, los padres guían a sus familias en la fe, reconociendo primero a Dios al comienzo de la semana, el domingo. Ayudan a sus hijos a reconocer que su identidad es Jesucristo y que son hijos de Dios. Nuestros jóvenes se enfrentan a amenazas a la fe con mentiras, adicciones, engaños, animosidad, sentimiento anticatólico, secularismo y rebelión clásica. Es difícil seguir a nuestro Señor cuando no es popular. Los abuelos y nuestros hermanos mayores ofrecen mucha sabiduría y son puentes hacia nuestras generaciones jóvenes. No piensen nunca que no tienen nada que ofrecer. Sus historias de fe, luchas y perseverancia en la fe nos enseñan mucho.

A todas las personas queridas de nuestra parroquia se les recuerda que el Reino de los Cielos está abierto a todos. Es una puerta estrecha, pero no se entra en ella de forma pasiva. Como familia de fe, podemos animarnos unos a otros a recorrer el estrecho camino de la esperanza, la humildad, la misericordia, el arrepentimiento, el amor sacrificial y el corazón servicial, por nombrar algunas sugerencias.

¡Que nuestra parroquia, nuestros hogares y nuestros corazones tengan siempre espacio para dar a conocer la presencia de Cristo!

BACK TO LIST