15th Sunday in Ordinary Time

07-13-2025Pastor's LetterFr. Daniel Cruz

Happy Sunday!

Who is my neighbor? Can we honestly say we know our neighbor? Recently I was brave enough to introduce myself to my new neighbors across the street. I was opportunistic in the introduction because the family was outside unpacking and moving into their new home. It was a cordial encounter and now every time we leave the house we have a wave and I pray for them. If only this came easy for many people, then life would be a community of believers that know each other.

Our parish is filled with so many people with unique stories and ways of life that we could spend hours talking after Mass. Today’s Gospel reminds me of the many professions represented here in our parish that meet strangers daily. We do meet and encounter people lying beaten and half-dead. How do we know how to care for them? Through our Lord Jesus Christ. We learn to offer compassion, forgiveness and imitate the heart of the good Samaritan. We are able to go and do likewise because the Lord offers us guidance. “You shall love the Lord, your God, with all your heart, with all your being, with all your strength, and with all your mind, and your neighbor as yourself.” Living with this on our hearts and minds equips us to live a life pleasing to the Lord our God. Others start to reflect this way of living the Catholic faith.

Sadly, many walk away from this initial call in our hearts. The poison that infects families and communities from living this way of life is met with resentment, a place where every word is judged, every choice questioned, every defect pointed out and magnified. We want our own selfish ways to dominate and be the norm without involving our Blessed Lord. Our family of faith is blessed here at Saint Joan of Arc. It is not a perfect parish, but we try our best to accompany all sorts of souls desiring to encounter the living Christ. We are a mess, but I love you. Our mission is to save souls for Christ. Continue to the be light of Christ to the world and the people who are your neighbors here at Saint Joan of Arc.

May Christ bless you!


15° Domingo del Tiempo Ordinario

¡Feliz domingo!

¿Quién es mi prójimo? ¿Podemos decir honestamente que conocemos a nuestro prójimo? Hace poco tuve la valentía de presentarme a mis nuevos vecinos del otro lado de la calle. Aproveché la oportunidad para presentarme, ya que la familia estaba afuera desempacando y mudándose a su nueva casa. Fue un encuentro cordial y ahora, cada vez que salimos de casa, los saludamos con la mano y rezo por ellos. Si esto fuera fácil para mucha gente, la vida sería una comunidad de creyentes que se conocen.

Nuestra parroquia está llena de tantas personas con historias y estilos de vida únicos que podríamos pasar horas hablando después de misa. El Evangelio de hoy me recuerda las muchas profesiones representadas aquí en nuestra parroquia que se encuentran con desconocidos a diario. Nos encontramos con personas golpeadas y medio muertas. ¿Cómo sabemos cómo cuidarlas? Por medio de nuestro Señor Jesucristo. Aprendemos a ofrecer compasión, perdón e imitar el corazón del buen samaritano. Podemos ir y hacer lo mismo porque el Señor nos guía. “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser, y a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús le dijo: “Has contestado bien; si haces eso, vivirás”. Vivir con esto en nuestros corazones y mentes nos capacita para vivir una vida que agrada al Señor nuestro Dios. Otros comienzan a reflejar esta forma de vivir la fe católica.

Tristemente, muchos se alejan de este llamado inicial en nuestros corazones. El veneno que infecta a las familias y comunidades al vivir esta forma de vida se enfrenta al resentimiento, un lugar donde cada palabra es juzgada, cada decisión cuestionada, cada defecto señalado y magnificado. Queremos que nuestros propios egoísmos dominen y sean la norma sin involucrar a nuestro Bendito Señor. Nuestra familia de fe es bendecida aquí en Santa Juana de Arco. No es una parroquia perfecta, pero nos esforzamos al máximo para acompañar a todo tipo de almas que desean encontrar a Cristo vivo. Somos un desastre, pero los amo. Nuestra misión es salvar almas para Cristo. Sigan siendo la luz de Cristo para el mundo y sus vecinos aquí en Santa Juana de Arco.

¡Que Cristo los bendiga!

BACK TO LIST