St. Joan of Arc Blog

Mary - Theotokos - "God-bearer"

05-19-2019AllFr. Dan Connealy

Dear Friends,

A very happy Sunday to you! I would like to consider once again during the month of May the Mother of God, especially this special title which honors her maternity. In Greek, this term is Theotokos, which means "God-bearer". Mary, having given birth to Jesus Christ, is forever called the Mother of God. This esteemed role is one that brings us confidence. God, not satisfied to merely send His Son for our salvation, also raises a lowly woman of Israel to be a pivotal instrument in this drama. She no longer stands as a face in the crowd, but the one who is blessed "among women".

Mary's role as the Mother of God is one of humility, one that receives the word of God and gives it life. Her maternity is an invitation to us to allow God's word to bear fruit in our lives. Her motherhood is one that constantly pondered the word and allowed it to bear fruit in her life. It is by this connection with the heavenly Father that she constantly sought the face of her Son, the one who gives true life to the world. She is the model who beholds the face of Christ constantly because she received the Word. As a mother, Mary invites us dwell in this same security. The Scripture scholar Erasmo Leiva-Merikakis writes this: "Is hearing the Word of God not inexorably followed by conceiving it and bringing it to the light for all to see? Is not every Christian thus called, after the Virgin Mother, to be a God-bearer, a theotokos, who must himself give birth to what he wants to see?" (Fire of Mercy: Heart of the Word, Volume I)

What is that we want to see? Under the protection of our Mother we can bring her our petitions to present to the heavenly Father. She will always invite us to walk with her as she ponders the life of her Son. This is why she invites us to pray the rosary. The rosary is the prayer that ponders the Word of God with His Mother. We pray that the Mother of God will intercede for her children so that we can know the joy of giving God's word life in the world.

In Christ,
Fr. Connealy

Queridos Amigos,

Un domingo muy feliz para ti! Me gustaría considerar, una vez más, durante el mes de mayo a la Madre de Dios, especialmente este título especial que honra su maternidad. En griego, este término es Theotokos, que significa "portador de Dios". María, que ha dado a luz a Jesucristo, es por siempre llamada la Madre de Dios. Este papel estimado es aquel que nos trae confianza. Dios, no satisfecho con solo enviar a su Hijo para nuestra salvación, también hace que una mujer humilde de Israel sea un instrumento fundamental en este drama. Ella ya no es una cara en la multitud, sino la que es bendecida "entre las mujeres"

El papel de María como Madre de Dios es uno de humildad, que recibe la palabra de Dios y la da vida. Su maternidad nos invita a permitir que la palabra de Dios fructifique en nuestras vidas. Su maternidad es una que constantemente ponderó la palabra y permitió que fructificara en su vida. Es por esta conexión con el Padre celestial que ella buscó constantemente la cara de su Hijo, el que da la vida verdadera al mundo. Ella es la modelo que contempla constantemente la cara de Cristo porque recibió la Palabra. Como madre, María nos invita a morar en esta misma seguridad. El erudito de las Escrituras, Erasmo Leiva-Merikakis, escribe esto: "¿No se sigue inexorablemente escuchar la Palabra de Dios al concebirla y traerla a la luz para que todos la vean? ¿No se llama así a todo cristiano, después de la Virgen Madre, a ser portador de Dios, un theotokos, quien debe dar a luz lo que quiere ver? "(Fuego de la Misericordia: Corazón de la Palabra, Volumen I)

¿Qué es lo que queremos ver? Bajo la protección de nuestra Madre, podemos traerle nuestras peticiones para presentarlas al Padre celestial. Ella siempre nos invitará a caminar con ella mientras reflexiona sobre la vida de su Hijo. Por eso nos invita a rezar el rosario. El rosario es la oración que medita la Palabra de Dios con su Madre. Oramos para que la Madre de Dios interceda por sus hijos para que podamos conocer la alegría de dar vida a la palabra de Dios en el mundo.

En Cristo,
P. Connealy

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